Son muchos los sentimientos que durante toda nuestra vida viviremos, sufriremos, y a los cuales sobreviviremos. Y hasta ahora, y en cualquier momento en adelante podrás pensar que los has experimentado todos, pero aún te falta mucho para ello. Es lo que más me gusta de esta vida, y del universo, que nunca es suficiente para verlo y conocerlo todo. Y dentro de este cúmulo de sentimientos que a diario dan sentido a nuestras vidas, nos encontramos con que todos ellos viven enfrentados. Y es lógico, pues sin tristeza no habría felicidad, ¿no? -¿O podría existir la luz si no hubiera oscuridad?-. Y ante este enfrentamiento, muchos pensarán que hay que concederle la victoria a uno, que "para ser feliz hay que eliminar los males y la tristeza de nuestro interior". Pero, ¿no es más feliz el que una vez fue triste? Y de igual modo, ¿podría alguien llegar a ser feliz eternamente sin sentir profundamente lo que es no serlo? Si lo comparamos con la luz: no se sabe si tenemos suficiente luz si no sabemos cuán oscuro se puede llegar a estar.
La cuestión pues, no está en eliminar un sentimiento, sino en entenderlo y valorarlo. Es como una balanza. La balanza de la felicidad. Por lo que para ser feliz, la dosis de tristeza ha de ser más o menos equivalente a la de felicidad. ¿Pesan lo mismo? Por supuesto que no: con un ápice de tristeza podremos sentirnos la persona más desdichada del mundo, mientras que necesitaremos muchos "kilos" de felicidad para notar su presencia. Y claro está, todo depende de la persona y la situación. Pero la cuestión es el equilibrio. La tristeza ni es mala ni es buena, igual que el miedo, la vergüenza o el aburrimiento, entre otros muchos, siempre y cuando se controlen sus dosis, porque en el fondo, de todo se aprende alguna vez, errar no es malo.
Si lo hay de tristeza está claro, ¿no? Pero, ¿qué ocurre cuando hay un exceso de felicidad? Bueno, no tiene porqué ocurrir, pero cuanto más alto se vuela, peor es luego la caída.
De todas formas, para controlar el equilibrio, proporcionar las dosis correctas de cada uno de los sentimientos es muy útil trabajar en las perspectivas...