A menudo suele pasar que no sabemos apreciar lo que tenemos. El ser humano es muy ambicioso, siempre deseando superar las expectativas... Hay quienes están vivos y desearían estar muertos, incluso por alguna estupidez de adolescente enamoradizo, y hay enfermos que querrían vivir un par de años más, tal vez llegar a conocer el amor, formar una familia... ser feliz; hay quien se queja de lo cansado que está y hay quien desearía poder cansarse, correr, vivir sin ataduras, sin ayuda ni apoyos... etc, etc.
Sabes, todo el mundo se enamora tarde o temprano, digan lo que digan -si te dice alguien que jamás sintió tal cosa por alguien: miente. De hecho, probablemente esté enamorado-, pero no siempre se es correspondido. En cambio hay quien, estando enamorado, decide ser libre y volar por el jardín, de flor en flor, diría algún listillo, creyendo tener un poder, un control sobre algo, hasta que se cansan y van a por la más bella (de sobra se sabe que la más bella siempre es la que nosotros vemos como tal, nuestro amor verdadero -o al menos eso nos parecerá de momento-, pues es nuestro "corazón" quien nos guía y no nuestros ojos, que enferman y se obsesionan) y hay gente que no es correspondida y desearía poder elegir ser libre o estar con "la flor", fuente de su felicidad, por siempre, o tan siquiera poder acercarse y olerla, sentir su aroma penetrar en el fondo de su alma, la caricia de sus pétalos..
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Si tan solo el rico se parara a pensar en lo desdichados que son los pobres. Si tan solo el enamorado correspondido pensara en cuanto sufren los demás..
Yo, como enamorado, y no huyo de ello, no correspondido, que desea poder elegir ser libre y visitar de vez en cuando alguna que otra flor, con el fin de sentirme libre y librarme de ciertas ataduras, les digo, a todos y todas, que el buen momento, el ideal y perfecto, no tiene por qué ser el que uno elija y anote en su agenda, ni siquiera uno que esperemos y en el cual depositemos esperanzas e ilusiones, sino que puede ser ahora, y ahora, y ahora, y ahora, y ahora... porque cada segundo cuenta, y no sabes cuando "la flor" marchitará. Yo, al menos, no me lo pensaría dos veces.
Luego, por supuesto, hay otros casos, aún más odiosos y que yo desprecio con mayor fuerza. No sabría cómo decíroslo, pero... ¿no creéis que si dos de quieren, se gustan, hay incluso amor aunque sea por parte de uno, ambos deberían intentar ser felices, y no lanzarse al fracaso por una indecisión, un interrogante, una disputa, una infidelidad cuando aún no la juraron, un desliz, un amigo o amiga, o cualquier otra cosa? Sinceramente, si tuviera la oportunidad de estar con mi flor querida, jamás lo dudaría: no tendría una segunda oportunidad, esa que algunos dichosos